La esencia de la Navidad

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6. Navidad

(23 de diciembre de 2017. Editor).- Por: Carla Acebey de Sánchez (@carlaadesanchez)

La Navidad es una fiesta ampliamente celebrada en buena parte del mundo. Para algunos es una fiesta más comercial, por la costumbre de dar regalos. Para quienes somos cristianos, celebramos la llegada de uno de los seres que más ha impactado al mundo. Por eso, junto a las reuniones familiares, los regalos y todo el disfrute de estas fiestas, quiero compartir contigo algunas reflexiones.

La historia de la Navidad

Conoces seguro todos los eventos de la llegada del Niño Jesús o Niño Dios y otros nombres que le han dado. Por tanto no quiero contarte esa historia. Pero sí quisiera que recordáramos la sencillez de su origen y cuál fue el rol que jugó en el mundo. Más allá de que seas católico o de alguna otra religión que se asocie a Jesús, sabes que este ser impactó al mundo con sus enseñanzas, y sobre todo con su amor. Más de 2000 años después, aún sigue siendo un ejemplo de una actitud recta, compasiva y de una inmensa capacidad de darse a los demás.

Por otra parte, junto al hecho histórico de la llegada de Jesús, se unió mucho más adelante la tradición de Papá Noel o San Nicolás. El origen de esta celebración es la historia de Nicolás de Bari quien fue una persona sumamente generosa. Este caballero se dedicó a servir, y compartió su fortuna con los necesitados. Con el transcurrir del tiempo, se inventaron cuentos al respecto. Posteriormente, cuando llegó a Estados Unidos le llamaron Santa Claus. También luego se le dio la imagen de gordito bonachón vestido de rojo, ofreciendo regalos a quienes se habían portado bien.

Creo que podemos aprender e inspirarnos en ambas historias. Estas dos personas dejaron una huella en el mundo por su capacidad de dar, de compartirse. Además, en el caso de Jesús, incluso, con un comienzo lleno de obstáculos. Entonces, aun cuando tus circunstancias económicas sean precarias -como las de Jesús-, tú tienes la posibilidad de cambiarlo, de mejorarlo todo. En el caso de Nicolás, fue una persona común que decidió servir con lo que tenía. Por tanto, si tú lo decides, puedes ser una influencia positiva para ti y para tu mundo. Ojalá que te des cuenta de que tienes lo que se necesita para lograrlo.

En Navidad aflora la bondad y el compartir

Pareciera que el colectivo de alguna forma nos toma, y puede sentirse en el ambiente alegría, celebración, esperanza y bondad. A pesar de que en algunos casos hay estrés y apuros porque la decoración, la comida y todos los preparativos estén listos y a tiempo, en general, nos comportamos de manera más gentil.

Además, hay muchos quienes tenemos conciencia de los menos afortunados. Por ello dedicamos parte de nuestro tiempo y recursos para alegrarles esos días, bien sea con compañía, regalos o comida.

Algo que me encanta de la Navidad es esa actitud gentil, e incluso amorosa, de las personas. Sin embargo, ojalá no esperáramos que llegara esa época para comportarnos con suavidad. El amor está en nosotros y cada uno puede decidir la forma de expresarlo. Hay una vieja canción que dice: No lo guardes todo para los días de Navidad. Encuentra tu manera de compartirte día a día. Eso sería maravilloso.

La calidad de tu Navidad no depende del valor de tus regalos

Como puedes ver, esta celebración es una mezcla de tradiciones. En algunos casos se ha centrado más en los regalos que ofrecemos que en la conmemoración de la llegada del Niño Jesús. Creo que es importante seguir las costumbres, pero también que hay momentos cuando debemos salirnos de lo que nos enseña el colectivo, para elegir lo que queremos y lo que podemos.

Si por ejemplo durante esta época decembrina no dispones de recursos económicos para mayores regalos, ¿cómo reaccionas? ¿Te amargas y lamentas tu situación? ¿Tu disponibilidad financiera define tu disfrute? Ojalá no sea así. La parte más importante de las tradiciones aprendidas que he decidido tomar son las reuniones familiares, el encuentro con los afectos y la expresión del amor. De veras, creo que el mejor regalo que puedes dar es tu amor. A veces puede ser en forma material, pero hay muchas otras maneras, como tu presencia y tu tiempo.

Aquí te dejo un video de un experimento del año pasado sobre los regalos navideños que se hizo en España. Tal vez esto sea una reflexión para ti.

Tu amor, el mejor regalo

Creo que Dios repartió equitativamente en cada uno de nuestros corazones el amor y la capacidad de amar. Pero somos nosotros los que decidimos hacer uso de esta capacidad completa o parcialmente.

Deseo que pases una feliz Navidad, a tu manera, y ojalá que te des cuenta de lo valiosa(o) que eres, y que en definitiva, el mejor regalo eres tú y tu amor.

Recuerda dónde nació Jesús y cuánto hizo por el mundo. También recuerda a San Nicolás, fue su generosidad y deseo de servir lo que destacaba de él. Date cuenta de que las cosas materiales son maravillosas, pero hay otras cosas que son invaluables y hacen toda una diferencia.

De todo corazón, felices fiestas y… ¡bendiciones para ti!

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