La traición republicana

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“Un presidente que llama puta a la senadora Kirsten Gillibrand no está apto para limpiar los inodoros de la Biblioteca Presidencial de Barack Obama ni para limpiar los zapatos de George W. Bush… No se trata de las diferencias en política que tenemos con todos los presidentes, o nuestra decepción en algunas de sus decisiones. Obama y Bush fracasaron de muchas maneras. Rompieron promesas y dijeron falsedades, pero la decencia básica de cada hombre nunca estuvo en duda”.

Es fuerte el lenguaje del diario USA Today en el editorial publicado esta semana contra el presidente Trump porque atacó con insinuaciones obscenas a la senadora demócrata Kirsten Gillibrand por ella pedir que el Congreso llevara a cabo una investigación acerca de las alegaciones que más de 15 mujeres han hecho contra el presidente por acoso y asalto sexual.

Pero no está solo este diario, el lenguaje de periodistas en otros medios se ha ido desnudando de protocolos y haciéndose más crudos a medida que tratan de responder las groserías, idioteces y ataques furiosos de los tuits de Trump.

También esta semana el Huffpost publicó un artículo titulado Los valores profundamente inmorales de los líderes republicanos de hoy. Lo cito:

“Los líderes republicanos afirman que son el partido de los valores familiares. No lo son. También afirman que entienden y respetan a los trabajadores estadounidenses. Ni los entienden ni respetan”.

“La inmoralidad de la élite republicana va mucho más allá de Donald Trump, quien se jactó de la agresión sexual que cometió y ha sido acusado por más de una docena de mujeres de acoso y asalto sexual. Va mucho más allá del candidato al Senado de Alabama Roy Moore, que fue expulsado de un centro comercial para evitar que se aprovechara de muchachas menores de edad”.

“La inmoralidad y el desdén de las élites republicanas de hoy brillan en las políticas que adoptan. Se lucen en su legislación tributaria y en sus implacables ataques contra Medicare, Medicaid y el Seguro Social. Esta política republicana beneficia a los que realmente ellos valoran: a sus donantes multimillonarios”.

¿Por qué considero víboras y traidores a estos líderes republicanos? Porque hay que ser intrínsecamente perverso para acusar de inepto al investigador especial Robert Mueller y querer despedirlo del excepcional trabajo que está realizando sobre la conspiración de Rusia con la campaña presidencial de Trump. El colmo de la obscenidad política es exigir ahora que se nombre a un investigador que investigue a Mueller. Quien quiera averiguar quién es Robert Mueller, admirado ex director del FBI, busque en Google su biografía y buena cantidad de documentos oficiales del gobierno y artículos de prensa. Lo que yace detrás de esta indecencia republicana es el intento de obstrucción de justicia, que no se pruebe que hubo conspiración entre Trump y sus cómplices republicanos con los rusos para llegar al poder.

Pero ya está probado. En una entrevista que le hizo la periodista Rachel Meddow (en su programa que no me pierdo todas las noches a las 9 en la cadena MSNBC) a Adam B. Schiff, el principal demócrata en el Comité de Inteligencia de la Cámara, él dijo:

“Esto es lo que sabemos: los rusos ofrecieron ayuda. La campaña de Trump aceptó ayuda. Los rusos dieron ayuda. El presidente hizo pleno uso de esa ayuda. Eso es bastante condenatorio”. Por supuesto que es evidencia contundente de conspiración y de colusión.

El miércoles, los republicanos del Comité Judicial de la Cámara acribillaron a preguntas agresivas al vicefiscal general Rod Rosenstein, jefe de Robert Mueller (a quien el mismo Rosenstein empleó para realizar la investigación después que el presidente botara al exdirector del FBI James Comey, en un clarísimo caso de obstrucción de justicia). Después de pasar horas de estar sometido a las mentirosas insinuaciones de los republicanos, obstinados en desacreditar a Mueller, Rod Rosenstein contestó que no ha visto ninguna razón para despedir a Mueller. Y habló del magnífico trabajo que está realizando, los descubrimientos y encausamientos que se han hecho, los colaboradores, los testigos, el respeto que inspira su integridad e inteligencia para cumplir su misión.

Trump y su lacayo, el fiscal general Jeff Sessions, han decidido obstruir la investigación Trump-Rusia de Mueller.

Sé que el vuelco histórico que está por suceder será para el bien del país. Los derechistas republicanos que están en el poder no han confundido partido con patria, como le dijo Mons. Pedro Meurice al papa Juan Pablo II que le sucedía a los cubanos; a estos republicanos no les importa la patria, sólo el dinero para sus donantes y para ellos.

Por Dora Amador

doramador12@gmail.com

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